Se saludan de beso en la mejilla, la abraza delicadamente bajando su brazo por toda la espalda de ella, recorre con sus dedos cada una de sus costillas, le besa el hombro derecho.
Ella pasa, sigue derecho al balcon, es un día soleado.
De repente le pregunta si cree en Dios, él no quiere responder, evade la pregunta, dice creer en ella. Ella simplemente deja que cambie de tema, solo preguntó porque no estaba segura de la existencia de algun ser, quería algun tipo de certeza, no estaba segura que hacía allí. Con tantos vacios que tenía dento de sí, sabía reconocer cuando alguien se sentía igual, él lo estaba. Ahí estaban perdidos, no se reconocían, no sabían quienes eran, ni de lo que podrían ser capaces, eso no les importaba, ninguno buscaba ya ningun tipo de paz sentimental, no les importaba nadie mas. Se tenian a ellos mismos, estaban seguros que nunca estarían solos. Y sin embargo lo estaban.
Él puso música, se acostó en la cama a escucharla con los ojos cerrados, quería sentir las notas, esas notas que en algún momento significaron mucho mas que recuerdos, lo que ahora solo eran notas de una canción quizá un poco olvidada, la había puesto por casualidad, porque estar con ella siempre significaba estar rodeado de casualidades, ella lograba meterle esos sentimientos de querer mas, sin embargo estaba rodeada de tanto misterio, él jamas forzó nada, todo siempre con ella, fue casualidad. ¿Y entonces qué hacían ellos allí? Ella en el balcón, tan sola, tan dentro de si. Él lleno de recuerdos, tendido en una cama. Los dos perdidos, olvidando la existencia del otro, teniéndose sin saberlo.
Ella se vuelve, le mira, tiene los ojos cerrados, se le nota sus ganas de volar, de no quedarse estancado, de no tener limitaciones. Le besa.
Abre los ojos, se abrazan. Y entonces ella se aleja de él, le mira a los ojos, se quedan callados, imperturbables.
Él se levanta, la abraza, se abrazan, ella le besa el cuello, y le saca la camisa, él la levanta fuertemente, se golpean contra la pared, tienen ira, no se tienen. Son dos desconocidos en una habitacion desahogando la frustraccion de tenerse sin hacerlo, de vivir en un mundo lleno de limitaciones auto-impuestas, no saben que estan haciendo pero se siente bien.
Se muerden los labios, se acuestan en la cama, saben muy bien que hacer, no sé preguntan mas nada. La ira, la pasión, el deseo. Terminan.
Se miran, quizá no debió haber sucedido, se visten, ella se maquilla, él se peina. Se despiden de beso en la mejilla, es probable que no vuelvan a hablar en mucho tiempo, quizá de nuevo hasta el día que no puedan mas con sus auto-imposiciones.
Nadie habla de ello.
Ella se va.
Malmalcriada.
Y cuando se dio cuenta que ya ninguno volvería, que jamas le vería mas, sus ojos habrían desaparecido, esa sería la primera vez que su cabeza por fin se pondría de acuerdo con su corazón, al parecer la cordura había llegado, ya no tendría que fingir que no está, ya no. Este parecería el verdadero final, no como tantos ya anunciados. Este fue el primero que llego sin ser llamado. Este efectivamente era el final.
No mas indiferencia. Él, junto con todos sus recuerdos, se marcharían para siempre, todo lo que quizá le hiciera recordar al otro, todos aquellos suspiros y palabras no dichas, silencios que decían mas que cualquier discurso, miradas que hacían sentir mas que cualquier contacto, ese mundo que era solo de ellos… ese mundo que solo ellos conocían, ese mundo abandonado, ese mundo ahora desértico, ahora olvidado, se habría esfumado todo; e ironías del destino ahora del brazo de quien siempre habría sabido, de quien jamas reconocería que ella y él, tenían algo que recordar.
Si, la vida era una perra, pero ellos no eran mas que tristes perros jugando, jugando el uno con el otro.
Miró la lluvia caer, aquel sábado cualquiera. La lluvia caia como si el cielo se hubiera roto, como si el universo hubiera notado la cantidad de promesas rotas, como si se quisiera lavar la culpa, las calles, los recuerdos.
Ese día habían pronosticado lluvia de estrellas, que mágica ocasión para ser, para estar, para simplemente pretender ser parte del universo. Pero no, el universo no podría dejar pasar la oportunidad de recordarle que solo ella podría dejar de pensar en lo que nunca tendrá, en lo que siempre querrá, en lo que jamas bien le hará.
La lluvia de estrellas no era lo que ella quería, le entusiasmaba la idea de lo imposible, ¿cómo es posible que lluevan estrellas? quizá y podría tocarlas… que tonta. Sin embargo era lo mas cercano a lo que obtendría y solo cuando reconociera que no era suficiente, que su mente pedía mas, podría estar en paz, dormir bien. Soñar quizás.
Malmalcriada.
Aún cuando te veo en la distancia, te recuerdo, nos recuerdo. Ese recuerdo que solo nosotros guardamos, ese silencio. Nadie lo sabrá, nadie lo notó, nadie lo nota, pero en estos recuerdos que vuelven cuando te veo, te siento, te toco,… vuelven una y otra vez, cuando de repente ya pensaba que se habian ido.
No te extraño, pero te quiero abrazar tan fuerte que quiza al hacerlo nuestro pasado se irá y simplemente podremos volver a sonreír, volver a ignorarnos. Volver atrás.
No, no vuelvas. No te quedes. Soy de las que miran al pasado y sonríe porque ya pasó, pero contigo no sonrió, no sonríes, no fue buena la historia, por eso no la contamos. Ignoremosla. Que bien lo haces. Que bien lo aparento.
Y aún así pienso que ha sido de las mejores cosas que quizá me han sucedido, amarte hasta los huesos, odiarte hasta el espíritu, pero jamas arrepentirme por vivirlo, por sentir tal euforia, tal pasión, tal desenfreno. Tenia que pasarnos para darnos cuenta que las historias escritas con lagrimas son las mejores, las ocultas detrás de las miradas, las que quizá siempre recordaremos, pero esas, esas que no son historias para contar.
Tú eres, serás y espero olvidar… mi historia guardada.
Malmalcriada.
No eres tú, no soy yo, son las opciones, las casualidades, quizá los hechos los que nos han llevado a esta situación. Claro que estamos aquí, al parecer buscandonos, pero no encontramos precisamente lo que deseábamos.
Y ahí sin embargo estábamos los dos, fingiendo querernos, fingiendo que no somos dos completos extraños, pensando que estaba bien, viviendo a través de nuestros sentidos, reaccionando al tacto. Puede que lo estuviera, pero no lo parece, debe no serlo entonces. Besarte no significa nada, besarnos solo fue un pasatiempo. Algo que por el momento estuvo bien, no es suficiente para una segunda oportunidad.
Y entonces no eres tú, es mi ganas de dejar de fingir que alguien me importa, es las ganas de que empiece a suceder, a interesarme. No, no quiero verte todos los días de mi vida, no eres el amor de mi vida, no quiero llamarte amor, no quiero caminar contigo cogida de la mano, ni fingir que tus problemas familiares me afectan, no quiero fingir mas, quiero escucharte pero definitivamente no quiero que seas mi mundo, ni reunirte con mis amigos, con mi familia, con mi alma. Solo no quiero fingir que me importas, verte y besarte sin darte al menos una parte de mi cariño, no quiero besar una idea, quiero besar una sonrisa que me contagie, algo de magia. Eso.
Tú por tu lado estas bien como estas, no necesitas que yo te complique, algo en lo que soy experta, en cambio quiero todo el caos que me puedan dar.
Lo único que nos une es la idea de no querer estar atrapados en una relación, tú les huyes, yo las arruino. Arruinando personas a nuestro paso, eso no unió. La idea de lo que queremos en este momento es lo que nos separa.
Por tu lado quieres besar a alguien, abrazar a alguien, dormir con alguien, quizá no siempre la misma persona, pero un sentimiento no parece querer estar en la escena, bien por ti, ya no quiero eso para mi; por mi lado no quiero cogerte de la mano en publico ni fantasear con un futuro patético, no quiero salir corriendo a tus brazos, pero quiero tener unos siempre dispuesto a abrazarme, dispuestos a por mi, no te digo que te cases conmigo, pero si quiero que estés conmigo, que te importé si no estoy, al final lo único que quiero es alguien solo para mi, ese alguien que me espere al final de un mal día solo para decirme: ¿quieres que te arrope o es suficiente conque te abrace?, quizá y con el tiempo que no nos importe reconocer que nos queremos… solo los dos, nadie mas tiene porque estar, enterarse, opinar, existir en nuestra complejidad. Pero no tienes que ser tú, la verdad.
Solo estamos de acuerdo en que no queremos ser patéticos.
Yo quiero alguien a por mi.
Tú quieres que tu cama no esté vacia.
Fue lindo por un día, vaya que linda historia. Debes saber que este es el final. Saber cuando acabar una buena historia para que aún sea buena de contar, eso es madurar.
Estamos buscando en los lugares equivocados, no eres mi chico, no soy tu casualidad.
Malmalcriada.
Verte es recordar cual es el precio de la felicidad, el sabor de mi sonrisa, el dolor de tu mirada, la grandeza de tu sonrisa, la alegría que le impartes a todas y cada una de las células de mi cuerpo con tu presencia, con tu voz. Dulce, dulce sonido de nuestras risas juntos. Risas contagiosas, risas sospechosas.
Verte es recordar porque siempre serás, porque tú y nadie mas.
Saber que siempre te amaré, serás dueño de mis mas profundos sueños y de mi corazón. Pero aunque seas dueño de la belleza de mis sentimientos, jamás serás dueño de mi vida, de mi presente. No, allí no estarás.
Eres, serás y nadie te lo quitará, mi amor, mi sueño, mi mas profundo y nada bien guardado secreto, pero amarte hasta los huesos aunque bien sé ocultarlo, bien me hace daño, no te puedo asegurar que serás dueño de mis momentos, ya eres dueño de mi corazón, pero no de mi presente, no de mi mente, no de mi futuro. No serás con quien camine tomada de la mano, despierte en las mañanas con ganas de abrazarlo y no dejarlo ir, con quien fume ese cigarro mirando al horizonte con una taza de café, pensando en lo perfecto del amanecer, no serás a quien llame a media noche solo para recordarle que estar con él es maravilloso, no, no serás, no eres, nunca lo fuiste. Ojala me equivocará.
Y entonces verte, sonreír contigo, ser felices por micro-momentos es lo único que tenemos, mirarnos a los ojos, solo contigo soy capaz de mantener la mirada, no sentirme incomoda, querer mas. Perdernos en el otro sin darnos cuenta del tiempo, que el tiempo no importe, quedarnos suspendidos, que nuestro alrededor se entere que no solo somos lo que pretendemos, lo que deseamos dejar ver, ese fracaso de amigos que somos, no poder controlar tenerte cerca y no poder disfrazar el éxtasis de estar una vez mas, cada mucho tiempo, cada tanto tiempo que cuando sucede de nuevo, no parece tanto porque siempre seremos de estos sentimientos que escondemos, que al tenernos cerca no podemos ocultar, sigamos huyendo del otro, cerca no podemos controlarlo, lejos somos dueños de nuestras emociones, es mejor verte solo cuando extrañarte ya es demasiado, cada tanto tiempo. Mi droga, mi sueño, mi amigo, mi amor.
En tu piel llevas tatuada parte de tu alma mezclada con la mía, parte de nuestra historia, nuestra historia bien cifrada, parte de tu nostalgia, parte de nuestra cobardía. Y si bien somos de alguien mas, bien en lo profundo nos pertenecemos aunque nunca hayamos sido algo, lo confirmamos cada vez que nos tocamos, que nos miramos, que nos perdemos en el momento sin notarlo. Y aunque no seamos dueños sino de recuerdos,… ahora sé, que siempre serás mío sin decirlo en voz alta.
Siempre seré tuya, así sea a él a quien bese. Así sea a ella a quien abraces.
Malmalcriada.
En el semáforo se me acercó una niña y le deseé Feliz Navidad pero me di cuenta que era indígena. Los dos reímos de lo absurdo de la situación.
Si sientes un mundo en la garganta, un mundo lleno de agua y nostalgia, llora.
Si no encuentras razón alguna por la que tus pulmones se llenen de silencio, llora.
Si tienes la mirada pesada de tanto recuerdo en desvelo, llora.
Si la música no es suficiente para describir tu estado de ánimo,…